LA GRAN ASIGNATURA PENDIENTE
DE LA VIDA ESPIRITUAL
Por Cosme Puerto, o.p. (Sexólogo)
Mi interés por este tema como sacerdote que soy, surgió de mi experiencia sacerdotal personal. Al principio de mi sacerdocio, la inmensa mayoría de padres e hijos las consultan que me hacía hacia referencia a la vida sexual. Mi trabajo en los movimientos matrimoniales me ocurría lo mismo. Esto me motivó a una decisión que a marcado toda mi vida para siempre a vez que mi vida sacerdotal y educativa. Realizar los estudios de sexología y consagrarme a ella, ya que pensaba en mi interior, que no podía aconsejar y guiar bien a los que me consultaban sobre algo que yo ignoraba. Nunca me he arrepentido de haber tomado esa decisión y he visto en ello la mano de la providencia divina para liberar a muchas conciencias de culpabilidades e inhibiciones que les amargaban para vivir una vida espiritual cristiana con gozo y alegría.
A los 30 años, siendo ya sacerdote, no había recibido ninguna información sobre la sexualidad ni en casa, ni en la escuela apostólica, ni posteriormente en mi formación sacerdotal. Todo lo que sabía lo había aprendido de mis conversaciones con los compañeros o los mitos que corrían por la iglesia del nacional catolicismo. Aunque mi ignorancia pasó por inocencia durante un tiempo, pronto se convirtió en incompetencia cuando tuve que realizar mis primeros pasos en el camino de la evangelización sacerdotal. Los que acudían pedían y exigían lo que tu no tenías, por no haberlo recibido en tu propia formación.
Comencé a darme cuenta que una actitud positiva, formada, clara resulta más efectiva a largo plaza que una brutal ignorancia por miedo a conocer esta realidad creada por Dios y que la ama con su corazón de Padre. El camino que un día inicié y del que no quiero volver atrás, es el que ahora recomiendo a todos los que amos y en concreto en este articulo a los padres. Que den ejemplo y hablen a sus hijos de este tema de manera, clara, sencilla, espontánea... y evitando sobre todo las falsas creencias, los mitos, los tabúes, las culpabilidades y las inhibiciones que tanto mal hacen. Siempre que en mis cursos les indico a los alumnos si saben si sus padres viven una sexualidad feliz y dichosa, me contestan que no lo saben.
¿Os parece una buena manera de vivirla para un hijo el día de mañana?. Nunca olvidéis los padres, que le libro más bonito, claro y que más desean leer los padres tienen dos paginas. Este libro que recomiendo como sexólogo es vida sexual y el cuerpo de mama y papá. Todos los hogares lo tienen y que pocos hijos lo conocen por tener padres cristianos, que no han aprendido a valorar la riqueza y maravilla de la obra de Dios.
Estamos los padres ante un enorme reto con nuestros hijos. Librarnos de los temores, culpabilidades, mitos, presiones, temores... y un inmenso cúmulo de actitudes negativas, que nos impiden recuperar el sentido común, el menos común de los sentidos y recuperar una de las labores más bellas y bonitas ser los primeros y principales educadores de nuestros propios hijos. Pero para muchos padres es más sencillo encontrar mil actividades más importantes, que analizar su educación sexual y darse cuenta de que sus hijos no deben recorrer el camino de sus vida solos y sin sus guías mas deseados y apreciados sus padres.
El derecho a una educación sexual debe ser aceptado, reconocido, promovido, respetado y defendido por todos los miembros de la familia cristiana y desde una actitud más positiva por los padres cristianos. La salud sexual de los miembros que constituyen la familia cristiana son el resultado del reconocimiento y respeto de los derechos del hombre.
Este derecho abarca entre otras muchas cosas la posibilidad de los hijos a vivir y expresar su propia sexualidad y excluye por parte de los padres todas las formas de coerción sexual, explotación y abuso en cualquier periodo y situación de la vida del niño. Incluyendo el desarrollo paulatino en ellos de la capacidad de tomar decisiones autónomas sobre su vida sexual dentro de un contexto de la propia ética cristiana y social.
Pero sobre todo el derecho a una formación e información positiva, sana y progresiva conforme avanza su edad para tomar decisiones libres, responsable, realizadoras y gozosas. La información debe ser integral, verdadera, clara, evolutiva y crítica con su propia sexualidad y la de los demás. Esa educación e información debe ser generada a través de un proceso científico libre de presiones externas y de acuerdo a su desarrollo mental. Este es un proceso que dura toda la vida, desde el nacimiento y debería involucrar, además de la familia a todos los estamentos que colaboran en la educación de nuestro hijos.
La educación sexual es una de las tareas más necesarias y cruciales de los padres, demasiado importante para dejarla únicamente en manos de la escuela y lo que es peor en manos de los compañeros y la calle. Los padres tienen el grave deber de impartir al hijo una buena educación e información sexual. Algunos padres cristianos critican la sexualidad, equiparándola con el placer con el pecado y tiene la esperanza que descubran esta realidad creada por Dios hasta que no estén casados y quieran tener hijos.
Algunos padres temen que hablando de sexualidad a sus hijos provocarán en sus hijos el deseo de ser activamente sexuales. Esperan que la ignorancia impida que sus hijos descubran sus órganos genitales o actúen siguiendo los impulsos que desarrollan durante la adolescencia cuando las hormonas sexuales hacen su parición. Nada más alejado de la realidad científica y de la pedagógica.
Hagan lo que hagan los padres sus hijos explorarán su propia sexualidad. Una buena educación e información sexual les ayudará a entender, apreciar y a respetar la sexualidad. La educación sexual de los hijos es un proceso que dura toda la vida y que comienza antes de su concepción. Cualquier edad es buena para aprender lo bueno. Pero los padres se ha hecho esta pregunta: ¿Es buena para ellos la sexualidad?. Un día le preguntaba a uno de sus hijos. ¿Tus padres hablan bien de la sexualidad en casa?, no. ¿Pero entonces te hablaran mal?, tampoco. Si no hablan ni bien ni mal, que hacen: guardan silencio. ¿cómo ha repercutido el silencio sobre la sexualidad en tu vida? De lo que no hablan ni bien ni mal nuestro padres pensamos que es malo.
Leía no hace mucho en un libro de Historia de la Sexualidad, que bajo la afirmación de que la educación sexual sólo deben darla los padres se escondía el deseo de muchos padres de que nadie la dé. Ya que los trabajos sociológicos indican que la mayoría de los padres no cumplen con ese derecho del niño. Los padres nunca deben ignorar que el derecho a la educación sexual es del niño y no del padre. Los padres por amarle son los que prioritariamente la deben dar por amarles y quererles.
Quisiera terminar las reflexiones de este tema con algunas de las preguntas que más hacen los niños y adolescentes a sus padres:
¿Cuándo se debe iniciar la educación sexual del hijo?. Antes de ser concebido es la contestación científica y correcta. El que un niño sea deseado, buscado, querido influye en su futura sexualidad. Un niño que llega a este mundo sin ser deseado no es buen principio para iniciar la andadura por este mundo. El niño no deseado rápidamente se da cuenta de ello y le influye muy negativamente.
¿Dónde educar sexualmente al hijo?. Educa el hogar, el jardín de infancia, la escuela, el colegio, universidad, la iglesia y sobre todo la calle y los compañeros. Lo que debe preocuparnos es que educación se les da y esta recibiendo en todos esos lugares. Hoy por hoy la calle y compañeros son la principal fuente de conocimientos sexuales. Una educación basada predominantemente en mitos y en un concepto parcial que reduce el todo sexual a genitalidad y desintegrada del todo personal. Aunque los padres cumplan bien este deber y se unan a la Iglesia y la escuela cristiana el influjo de calle nos seguirá ganando y mucho más guardando silencio y no cumpliendo con el deber de impartirla. La educación de guardad silencio sobre este tema, además de crear culpabilidad en los hijos, los deja en manos de la televisión, cine, compañeros y la calle.
¿Quiénes deben educar sexualmente al hijo?. La contestación científica es que le educamos todos, padres, miembros de la familia, maestros, profesores, Iglesia, sociedad.... Lo que nos debemos preguntar es la educación que trasmitimos los unos y los otros. Tal vez la mejor misión de la educación sexual cristiana de nuestros hijos en el mundo de hoy es irles educando padres y escuela cristiana en un gran juicio crítico ante su propia sexualidad y la de los demás según van creciendo.
¿Cómo debo hablar con mi hijo de la sexualidad?. Responda a sus preguntas con la verdad honesta y sin vergüenza. Pero deles una información evolutiva que necesiten de manera positiva, sana, afectuosa, confiada, respetuosa, clara, integral, progresiva, científica, abierta, objetiva, realista, crítica... No trate las preguntas de sus hijos sobre la sexualidad de una forma distinta a cómo lo haría con preguntas respecto a otras facetas de la vida.
¿Qué aspectos debe abarcar e integrar esa educación sexual de nuestros hijos?. Los padres deben educar a sus hijos desde un concepto global de sexualidad. La sexualidad es todo que abarca muchas instancias o elementos y todos ellos son necesarios para entenderla, apreciarla y respetarla. El rompecabezas de la sexualidad sólo puede integrarse en el todo y reducirla a una de sus instancias o áreas es deseducarla e impedirlo el objetivo pedagógico más importante. Reducir la sexualidad a la parte genital y al coito es uno de los errores más graves de la educación del pasado con unas consecuencias muy graves en el presente.
¿Qué podemos decirle al hijo que nos ha sorprendido haciendo el amor?. Nunca reaccionen como si estuvieran haciendo algo malo. Salga de su cama como lo más normal escuchen lo que el niño pide y lo lleven de nuevo a su cama. Una mal interpretación muy común que lo niños hacen del coito es que los padres están riñendo o pegándose. Explíquele que papá y mamá estaban jugando y acariciándose al igual que el hace muchas veces con ellos. A los padres también les gusta jugar y demostrase el gran amor que se tienen. Sean cariñosos con él y tranquilícenle.
¿Qué se hace con las preguntas hechas en los momentos más inoportunos?. La educación sexual no tiene momentos oportunos o inoportunos. Unos padres cristianos que reciben de su hijo una pregunta sobre Dios, no les crea problemas contestarla. De lo bueno se habla siempre con espontaneidad, sencillez y naturalidad. La sexualidad en el pasado no era considerada por lo padres cristianos como un regalo de Dios. Como una de los regalos que nos hace para ser felices y hacer felices a los demás viviéndola sanamente y por ello nos preocupaba hablar bien de ella en todo momento. Hablar de lo bueno no tiene momentos. La sexualidad tiene momentos porque padres e hijos no hablan de ella como de un tema más, que la misma vida lo saca en cualquier momento.
¿Qué palabras debemos usar para hablar de los órganos genitales?. Las palabras pene, vagina, clítoris, vulva, pubis... son palabras que están en el diccionario de la lengua y no son ni feas, ni malas ni sucias, son adecuadas. Además las palabras si nosotros no le damos doble moralidad no la tienen y todas pueden usarse correctamente. Los padres a la misma edad que al niño le dicen que la mano, nariz, el ojo, el oído se llama mano, nariz , ojo, oído... es el momento para decirle que el pene se llama pene y el clítoris se llama clítoris. Pero sin ningún tipo de malicia y menos dándole la moralidad que no tienen. Además con el lenguaje científico correcto se les va capacitando para que puedan entender un libro, clase o conferencia.
¿Cómo sé si una clase que recibe en la escuela de educación sexual es buena?. La escuela y el colegio a través de sus profesores son los colaboradores de los padres. Tienen por ello la obligación de dejar a los padres revisar los materiales de la educación sexual. Si algo les preocupa, concierte una cita para hablar con el tutor sobre el contenido del material. Un profesor debe ser capaz de hablar abiertamente del tema. Lo que es un desprestigio de la educación sexual del colegio cristiano es no darla porque hay padres integristas que lo impiden y la consideran como algo todavía malo. Los padres deben exigirla por ser un derecho del alumno y por entra como algo necesario dentro de la educación integral de la persona. Y son los mismos padres por el bien de sus hijos lo que deben de corregir a esos padres que la niegan o todavía no la dan.
¿A qué edad o en que momento deberíamos empezar a pensar en tener "una conversación profunda" con nuestros hijos?. La educación sexual como hemos dicho comienza antes de la concepción y continua como un proceso evolutivo a través de toda la vida hasta la muerte. Pensar en sentarse con ellos para contestarles a todas sus preguntas en una sola sesión sería algo poco realista y un absurdo. El niño según va creciendo, si se ha creado un ambiente adecuado donde se puede hablar y preguntar de este tema, lo va haciendo de forma paulatina. Nunca deben olvidar los padres, que los principales objetos de la educación no son los niños y los jóvenes sino lo adultos. Ya que los adultos sobre todo educan y la trasmiten por las actitudes de "postividad" o "negatividad" y el mismo silencio ya es una forma de educación y muy profunda.
He pillado a mi hijo adolescente con una revista y vídeo pornográficos. ¿Qué debo hacer?. Lo primero es ver si los padres le están impartiendo una sana, positiva, progresiva y crítica educación sexual. Muchos niños, adolescentes y parejas acuden a estos medios porque no han tenido otro medio sano y educativo para lograr los conocimientos a los que tienen derecho. Si usted le esta impartiendo una sana y crítica educación sexual, lo mejor es ponerse a criticar con él ese material. Lo importante como decía Jesús es darse cuenta que caminamos en la vida propia y ajena con trigo y cizaña y lo importante es saber cribar y quedarse con lo bueno o correcto. Si le castiga por verlo y reacciona exageradamente, se arriesga a hacer más atractivos para él las revistas y vídeos.
Mi hija de cinco años y un chico de los vecinos estaban jugando y examinándose sus partes intimas. ¿ Qué debo hacer?. La sexualidad es una realidad evolutiva y de 3 a seis años pasa por la fase del explorador y la explorada. Es la etapa de los juegos sexuales infantiles y tiene como finalidad conocerse para identificarse. Nadie ama lo que no conoce. El amor a nuestros cuerpos es una de las asignaturas más difíciles de aprobar en nuestra sociedad y cada vez más tendremos niñas anoréxicas y bulímicas. La naturalidad ante estos juegos y el no culpabilizarlos es el mejor consejo para no fijarlo y hacer mal a la persona del niño. De todos modos en un artículo posterior dedicaré todo un tema a este problema evolutivo.
¿Cómo convenzo a mi hijo adolescente de que no tenga relaciones genitales todavía? El deber de los padres es darles una educación e información buena, incluyendo los métodos anticonceptivos y la prevención de las enfermedades de transmisión sexual. Edúqueles para que vayan tomando en su sexualidad responsabilidades evolutivas libremente según lo que piden y exigen su propia evolución. Los padres no educan la sexualidad para que no la vivan y menos para señalarles el día y la hora, les educamos para que el día que la tengan que vivir la vivan responsablemente. Sin olvidar nunca que todos cometemos errores para aprenderla a vivir. Si alguno la ha vivido siempre sin errores que tire la primera piedra. Enseñarles a valorar su propia sexualidad y la de los demás. Hágales saber que siempre pueden hablar con usted sobre estos temas sexuales. Luego tendrá que confiar en que se comporten de una forma genitalmente responsable, cualquiera sea la edad en la que comiencen a ser sexualmente activos. Lo que nos dicen los estudios sociológicos científicos es que los jóvenes que han recibido una buena educación sexual suelen ser para vivirla o no vivirla los más responsables, los que dejan para más tarde las relaciones genitales.
Me gustaría terminar con un consejo sacado del Concilio Vaticano II en el Decreto de Educación para los Católicos. Los padres deben impartir a sus hijos una sana, positiva y progresiva educación sexual conforme avanza la capacidad de sus hijos. Es algo parecido a lo que nos indica la carta magna de los derechos del hombre de impartir una educación sexual sana como parte de la educación integral de la persona.