"¿Quién dio crédito a nuestra noticia?" (Is
53,1).
Hoy también mueren muchos hombres, mujeres, niños, ancianos, no nacidos... por un simple acto de cobardía. Pilato condenó a Jesús por cobarde. No fue capaz de alzarse contra intereses creados, políticos, personales... Sabía de su inocencia, pero cedió a la voz del populacho.
La cruz de Jesús está formada, amasada con la sangre de esas vidas inocentes que son aniquiladas porque nadie las defiende. Porque es más cómodo dejar las cosas así... No perder la tranquilidad, la estabilidad, el buen nombre...
SEGUNDA ESTACIÓN: JESÚS CARGADO CON LA CRUZ
"Y el brazo de Yahvé ¿a quién se le reveló?"
(Is 53, 1)... "Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño,
entrará en él" (Lc 18,17).
Sólo el que es sencillo, pobre de corazón, limpio de conciencia, podrá entender algo de cuanto ocurre en el drama de Jesús. Sólo quien tenga la experiencia de caminar por la vida encorvado bajo el peso de la vida, de la humillación, de la persecución, del miedo, de la soledad, sabrá algo de lo que significa despertar cada mañana y abrazarse a "su cruz" como al vestido que le ha de cubrir. Y sólo quien tiene el corazón de niño, sin rencor, sin maldad, puede besar esa cruz que, en definitiva, le es impuesta por el egoísmo de sus propios hermanos.
TERCERA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ
"Creció como un retoño delante de él, como raíz de
tierra árida" (Is 53,2 a) "Y dio a luz a su hijo primogénito, lo
envolvió en pañales y le acostó en un pesebre" (Lc 2,7)
María le vio nacer, crecer, hacerse un hombre. Ella lo crió, lo rodeó de amor, lo preparó de alguna forma para nosotros. Un retoño llamado vivir, a dar VIDA... que es truncada por el odio de quienes viene a salvar.
Todos tenemos la posibilidad de ayudar a crecer, a madurar, a lograr de cada hermano aquel sueño de Dios sobre él. "¿Dónde está tu hermano?", preguntó Yavé a Caín. Y también a nosotros se nos hará esa misma pregunta, y no podremos volver el rostro ante ese Padre que ama a todos sus hijos y nos encomienda a cada uno el cuidado del otro.
Cuando cae Jesús esta primera vez, lleva consigo, abrazados a su dolor, todos esos hijos de su Abbá-Padre, que El viene a rescatar: los despreciados, los olvidados, los minusvalorados ¡El les devolverá su dignidad besando el polvo con amor y perdón!