¿Y nosotros/as?... Desde este momento vamos a intentar penetrar, mediante un sencillo símbolo, en el drama que llevó a Jesús a la muerte para alcanzar nuestra salvación. Vino a salvarnos porque El Padre Misericordioso nos amaba, y El, su Hijo, se presentaba ante nosotros, en una condición como la nuestra, para llevarnos al Padre mediante su Sacrificio.
La cruz que llevó Jesús estaba formada por muchas vidas, por las nuestras, por las del mundo entero. Por muchas cruces, tantas como eran nuestras vidas, que desde ese momento quedarían fundidas en una sola, y ésta, salvadora.
Nosotras vamos a ir poniendo sobre unos maderos informes, nuestra propia vida, nuestra realidad personal: la cruz que llevó Jesús camino del calvario era la nuestra... Por eso todas vamos a irla formando, hasta ponérsela a Jesús sobre sus hombros. En esa cruz nos lleva a cada uno..., a ti y a mí; tus pecados y los míos... En nuestro Via Crucis, cada una abrazará esa cruz, la llevará como Jesús, y éste será el gesto por el que aceptamos ser salvadas, por el que deseamos caminar a su lado, porque en definitiva El va cargado con mis pecados y los del mundo entero.
Nuestro camino hoy no es el de la cruz, sino CON LA CRUZ. Vamos a hacer memoria de las últimas horas de Jesús sobre nuestra tierra. Pero no como algo pasado, sino como es en realidad, un acontecimiento que está vivo y se revive en nuestra historia y en cada una de nuestras vidas.
Vamos a llevar, en este camino hacia el Calvario, no "una cruz", sino LA CRUZ, ésa que Jesús aceptó reconociéndonos en ella a cada uno de nosotros. Por eso esta cruz es algo nuestro: todos hemos tomado parte en ella. Nuestras vidas han dado forma a ese madero y en él, Dios, hecho Hombre, ha querido clavar nuestro pecado para darle muerte y hacernos el inmerecido regalo de la VIDA INMORTAL.