PRIMERA ESTACIÓN: JESÚS EN EL HUERTO DE LOS OLIVOS
Del evangelio de San Marcos (14, 32-36)
Fueron a un huerto que llaman Getsemaní. Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, y les dijo: "Me muero de tristeza; quedaos aquí velando". Y adelantándose un poco se postró en tierra pidiendo que, si era posible, se alejase de él aquella hora; y dijo: "¡Abba! (Padre), Tú lo puedes todo; aparta de mi este cáliz. Pero no lo que yo quiero, sino lo que tú quieres".
En el huerto de los olivos contemplamos toda la humanidad de Cristo en oración, en un encuentro íntimo con su Padre. Jesús sabe que ha llegado el momento de la culminación de su misión, pero su humanidad se rebela, no quiere sufrir, no quiere morir, ¡como nosotros!...
En el encuentro con el Dios Padre le pide que no llegue esta hora, su hora, ¡como nosotros!...
Pero acepta, se pone en las manos de Dios Padre, y acepta su voluntad. ¿Podemos decir como nosotros?... ¿Aceptamos también nuestra misión nuestra vida, lo bueno y lo menos bueno?...
Señor, enséñanos a ponernos en las manos del Padre y a decir que se haga tu voluntad.
SEGUNDA ESTACIÓN: JESÚS TRAICIONADO POR JUDAS Y ARRESTADO
Del evangelio de San Marcos (14, 45-46)
Se presentó Judas, y con él gente con espadas y palos, mandada por los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos. Se acercó y le dijo: "¡Maestro! " Y lo besó. Ellos le echaron mano y lo prendieron.
Perdóname, Señor, cuando me fío demasiado de mí mismo v no pongo toda la confianza en ti. Es entonces cuando fallo y cuando caigo. Ayúdame a luchar contra mis pasiones y mis defectos, pero siempre a tu lado, porque en cuanto ponga mi seguridad en mi fuerza o en las cosas de este mundo, también caeré como Judas y le traicionaré.
Y ya que por mi cobardía, respeto humano o mi presunción, tantas veces te he traicionado, dame la gracia de sentirme pobre y pecador para poder conocer por experiencia tu gracia y tu perdón, tu misericordia y tu amor.